Arquitectura: Para preservar la memoria
En París, el nuevo centro de investigación judío se propone como contenedor invisible de la información. El estudio Pin y Bizouard recicló tres edificios neoclásicos (Mar Ago 16 2005)
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El 17 de julio último se recordó en París La Redada de Vel d´Hiv, en la que la policía y la gendarmería del gobierno de Vichy, hace 63 años, capturaron a 12.884 judíos para entregarlos al régimen nazi. El lugar de encuentro fue el tradicional barrio del Marais, en el Memorial de la Shoah (17 rue Geoffroy l´Asnier), un conjunto arquitectónico realizado en dos etapas que, a diferencia de otros memoriales en los que el propio edificio teatraliza el horror (en Berlín, de Peter Eisenman; o en Jerusalén, de Moshe Safdie; y, aunque en menor medida, la construcción original del predio), intenta ser un contenedor invisible que no interfiera entre el público y los documentos.
"Nuestra intervención busca acompañar la emoción, no crearla; el espacio es el marco, el soporte, no el comentario", dicen los arquitectos franceses François Pin y Catherine Bizouard (autores del proyecto junto con el estudio Jouve & Vignaud), de paso por Buenos Aires. Opinan que "no hay artificios, nada de transcripciones literales en el espacio, los materiales, las formas o el contenido mismo de la exposición. Es el respeto que se le debe al tema, necesario para su comprensión".
Al Memorial del Mártir Judío Desconocido (inaugurado el 30 de octubre de 1956 y declarado monumento histórico en 1993), de planta baja, siete pisos y un subsuelo (1980 m2), se sumaron dos subsuelos más y otras tres construcciones vecinas donadas por la ciudad, que conservaron sus fachadas neoclásicas intactas. El conjunto totaliza 5000 m2 y, aunque abarca todo el frente de la peatonal Pasaje de Los Justos, desde la esquina con la rue Geoffroy l´Asnier (con vista al Sena) hasta la de la rue du Pont Louis-Phillippe, la primera mitad es una explanada de acceso y la otra concentra los volúmenes de idénticas alturas. Además de funcionar de manera integrada, entonces, la arquitectura nueva pasa casi inadvertida.
Intercalados en cada piso, de arriba abajo, se alojan áreas de servicio; oficinas; biblioteca; espacios pedagógicos y multimedia; exposición, y en planta baja, los accesos. En el subsuelo están el auditorio (debajo de las construcciones) y la cripta (bajo la plaza de acceso); formando un anillo alrededor de ésta, pero en los dos niveles siguientes, están las áreas de exposición y archivos (una parte debajo la peatonal).
Teatral v. neutral
En el volumen original de la superficie, revestido en piedra de Jerusalén (que es ciego salvo en una de sus caras, perforada por una trama geométrica que dibuja estrellas de David), funcionaban de manera restringida la biblioteca, el archivo, las salas de computación y exposición, fotos y videos de la Shoah; en el otro, la cripta guarda cenizas traídas de los campos de muerte de Polonia y Austria. Aquí se buscaba conmocionar al público con materiales austeros, sin ornamentos, pero con símbolos como la escultura cilíndrica con inscripciones de la plaza de acceso (que representa las chimeneas de los crematorios y permite el ingreso de luz natural en la cripta); una estrella de David en el piso de la cripta (que representa los seis millones de muertos por los nazis), y barrotes de hierro en la entrada (en alusión a la prisión de los campos).
El nuevo Museo y Centro de Documentación Judía Contemporánea, inaugurado el 27 de enero último, dispone ahora de más del doble de superficie y busca concienciar exponiendo de manera permanente la información sobre los 76.000 franceses deportados entre 1942 y 1944, de los que sobrevivieron sólo 2500: "Esta exposición es al mismo tiempo museo, biblioteca, centro de archivos audiovisuales. El visitante no descubre el espacio hasta que lo recorre, lee, mira y también escucha. Puede sentarse, consultar, conversar e intercambiar datos", explica Pin.
-¿Qué aporta la neutralidad espacial?
-Flexibilidad. El visitante adopta el recorrido según su edad o motivaciones, con un principio interactivo o, mejor dicho, activo. Y el contenido puede actualizarse y enriquecerse sin alterar la arquitectura, dando la sensación de que la exposición no es siempre la misma.
-¿Por qué la diferencia entre visita interactiva o activa?
-Aunque hay proyecciones y medios digitales de información, la gente se compromete con la muestra de manera didáctica, pero física, caminando, buscando, tocando. Por eso evitamos al máximo los recursos tecnológicos, los trucos y cualquier otra forma de representación virtual que confunda o provoque la sensación de que su experiencia no es real.
-¿Cómo se debe enseñar la historia al cumplirse este sábado 60 años del fin de la Segunda Guerra Mundial?
-La divulgación de estos hechos en el siglo XXI es un tema central de la misión del Memorial. Creamos en un mismo lugar una o más bien varias exposiciones superpuestas, accesibles para distintos tipos de público. En todos lados, el texto, los soportes, fueron tratados a escala de los más jóvenes visitantes; esta atención llevada al público infantil, su presencia activa a lo largo de toda la exposición, es la expresión de una memoria viva, llevada a los otros y hacia el futuro.
Federico Prack
Experiencia en patrimonio
Pin y Bizouard no sólo recorrieron los diferentes museos judíos del mundo para elaborar su propuesta neutral, sino que además su experiencia está sustentada por intervenciones en obras patrimoniales como el Museo del Louvre (Salas de esculturas extranjeras); el Centro de Vaugirard; el Museo de Arte e Historia del Judaísmo, en París; el Pabellón del Museo Fabre en la Villa de Montpellier, y el Palacio de Ansac, en Moulins. También realizaron importantes obras contemporáneas como el Palacio de Justicia de Saint Etienne; la Mediateca François Truffaut (Le Petit Quevilly), y el Liceo Marcel Deprez, con una estética sobria y actual.
lanacion.com.ar
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